Por La Voz de Linares.
Los recientes focos de incendios forestales y de viviendas registrados en distintos sectores rurales de la comuna de Linares han vuelto a tensionar los sistemas de respuesta local y regional, más allá del control de los focos activos y de las evacuaciones preventivas realizadas en los últimos días, el escenario instala una interrogante de fondo que preocupa a expertos y vecinos: ¿qué tan preparada está la Comuna de Linares para enfrentar un incendio de gran magnitud y comportamiento extremo? Durante los últimos eventos se activaron protocolos de emergencia con participación de CONAF, Bomberos, municipios y SENAPRED, incluyendo el uso del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE) para evacuar sectores en riesgo. La respuesta operativa ha permitido contener incendios antes de que alcanzaran zonas urbanas densas, lo que evidencia capacidad técnica y experiencia acumulada, sin embargo, la simultaneidad de focos, las altas temperaturas y el viento vuelven a poner a prueba un sistema que, según especialistas, funciona bien en la reacción, pero muestra debilidades en la preparación estructural.
El punto crítico: la interfaz urbano-rural Linares presenta una extensa interfaz urbano-rural, donde viviendas, parcelas y predios agrícolas colindan con vegetación altamente combustible, este tipo de territorio es hoy uno de los principales factores de riesgo en Chile. A ello se suma: acumulación de material vegetal seco, caminos rurales sin cortafuegos continuos, viviendas sin franjas de protección adecuadas. • Comunidades que no siempre cuentan con planes de evacuación conocidos y ensayados. En un escenario de incendio extremo, estas condiciones pueden superar rápidamente la capacidad local de respuesta, tal como ocurrió en otras comunas del Maule durante emergencias pasadas. ¿Prevención o solo reacción? Aunque existen campañas de prevención y restricciones al uso del fuego, no hay una política comunal visible y permanente de gestión del riesgo de incendios forestales, que integre planificación territorial, fiscalización, educación comunitaria y preparación ciudadana. Expertos advierten que seguir dependiendo exclusivamente del combate del fuego es una estrategia insuficiente, especialmente bajo condiciones de cambio climático, donde los incendios son más intensos, rápidos e impredecibles. Por otro lado el cambio climático es un factor que ya está presente, el aumento sostenido de las temperaturas, la sequía prolongada y la menor humedad del suelo han extendido la temporada de incendios más allá del verano tradicional, esto implica que Linares no enfrenta un riesgo eventual, sino uno permanente y creciente, la experiencia nacional demuestra que los grandes desastres no ocurren solo por falta de brigadas, sino por años de escasa prevención acumulada, una advertencia que no puede ignorarse Linares no parte desde cero, cuenta con instituciones, voluntarios y experiencia operativa, pero eso no garantiza estar preparada para un incendio de grandes proporciones, con múltiples focos simultáneos y amenaza directa a sectores poblados. La pregunta ya no es si el próximo gran incendio llegará, sino si la comuna estará lista cuando eso ocurra, la diferencia entre una emergencia contenida y una tragedia puede depender de decisiones que se tomen hoy: planificación, inversión preventiva y trabajo comunitario sostenido.